El guante de kessa y el arte de la exfoliación en el hammam
Por qué una manopla áspera hace más por tu piel que cualquier crema exfoliante, y cómo usarla sin pasarte.
Un guante, no una crema
El kessa (o kis) es una manopla de fibra tejida muy tupida y algo abrasiva — antes de pelo de cabra o de un tejido vegetal áspero, hoy a menudo de viscosa tipo crepé. Se pone en la mano y se pasa sobre la piel húmeda y templada. Sin granos ni microesferas: exfolia la propia textura del tejido.
Por qué funciona tan bien
- Exfoliación mecánica y uniforme. Los movimientos largos y direccionales retiran toda la capa de células muertas, no solo los relieves, y el tono se ve más uniforme.
- Impulso a la circulación. La fricción lleva sangre a la superficie: la piel se sonroja un momento y se nota caliente.
- Mejor absorción. Los aceites y mascarillas que se aplican después penetran en lugar de quedarse sobre piel escamada.
- Ayuda con los pelos enquistados y las zonas ásperas de brazos, muslos y espalda.
Cómo usarlo en casa
Báñate o dúchate primero 10 minutos para ablandar la piel. Aplica jabón negro o un poco de aceite. Pasa el guante con movimientos firmes y cortos, de las extremidades hacia el corazón, evitando cara, cuello y cualquier piel dañada o quemada por el sol. Aclara, seca a toquecitos, hidrata. Una vez por semana es el punto justo; el uso diario deja la piel irritada y reactiva.
Cuidado del guante
Acláralo bien, escúrrelo y déjalo secar del todo entre usos; un guante húmedo en un neceser cría bacterias. Lávalo a máquina de vez en cuando y cámbialo cada pocos meses cuando el tejido se ablande.
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